Compartir
Tweet
Compartir
Tweet
Compartir
Tweet
El Horno de San Blás, foto publicada en El País, 20-19-09
Compartir
Tweet

La empresa Gal ha sido una de las industrias más antiguas, mejor asentadas y de las primeras que contribuyeron al arranque del sector industrial madrileño. Los más de 100 años de historia con los que cuenta nos remontan a 1887 cuando el que fue su fundador, Salvador Echeandía Gal, montó una droguería en la calle Arenal de Madrid, donde comenzó la venta de perfumes. En 1898, Salvador y su hermano Eusebio Echeandía comenzaron a fabricar una loción alcohólica, que llegó a ser muy conocida, a base de petróleo y esencias cítricas para evitar la caída de pelo, Petróleo Gal, y al poco tiempo ya fabricaban colonias, polvos cosméticos y jabón perfumado, lo que le obligó a trasladarse a la calle Ferraz donde quedó instalada la primera fábrica de la empresa. En 1901 con el aumento de las ventas, Gal empieza la fabricación en serie y aumenta su capital constituyéndose la Sociedad Anónima.
En 1963 Gal traslada su producción a Alcalá de Henares y las instalaciones de Moncloa son destruidas para la construcción de viviendas y locales comerciales. Menos mal que la historia no se ha reproducido totalmente.
Hemeroteca ABC – Gaceta Nuestra Historia del Casino de Madrid - Arqueología Industrial y memoria del trabajo: el patrimonio industrial del sudeste madrileño,1905-1950 - http://urbancidades.wordpress.com – http://revistamundografico.blogspot.com/
Compartir
Tweet
Imagen tomada de la Reproducción en facsímil, por Doce Calles en 1987, del libro 'Albúm-Guía del Real Sitio de Aranjuez' A finales del siglo XVIII, con el objetivo de ampliar la zona de regadío por encima de la cota del canal denominado el 'Caz del Embocador' se construyó una obra de ingeniería hidráulica que se conoció como 'La Azuda y el Acueducto de la Montaña'. Se trababa de una rueda de madera de 12 metros de diámetro, compuesta por 12 radios y cuatro paletas entre cada radio. Era movida por la propia corriente del canal y elevaba, a través de sus canjilones, el agua hasta el acueducto construido en ladrillo para poder regar los terrenos ubicados en la denominada finca 'La Montaña' de ahí el nombre de la obra de regadío.
Con el paso del tiempo y debido a su uso, algunos de sus elementos fueron siendo reemplazados por piezas metálicas, hasta que en 1844 la noria totalmente deteriorada pasó a ser sustituida por otra de dimensiones similares pero fabricada en hierro. La azuda dejó de funcionar definitivamente en 1927 cuando se instaló el riego a motor.
Estos datos provienen de un estudio realizado por profesores e investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid como parte del proyecto de rehabilitación de esta obra de ingeniería, de la que actualmente solo quedan ruinas. Con la rehabilitación se pretende estrechar lazos entre el entorno y los visitantes para acercarles la historia de este municipio madrileño.
Revista Municipal de Aranjuez, julio 2009
Compartir
Tweet