viernes, 18 de diciembre de 2009

Manifiesto a favor de la conservación del Patrimonio Industrial

Colegios oficiales, entre ellos el COIIM, y otras asociaciones profesionales e instituciones de caracter técnico firmarán hoy viernes, 18 de diciembre, un manifiesto a favor de la conservación del patrimonio industrial, aeronáutico y arquitectónico de Guadalajara.

Con este comunicado se trata de sensibilizar tanto a la administración pública como a la sociedad del peligro que corren edificios, maquinaria y otros restos del pasado industrial de Guadalajara, dado su avanzado estado de deterioro y con el consiguiente peligro de desaparición al que están sometidos. Tal y como sucede con el edificio que albergaba la fábrica de La Hispano, a la que ya dedicamos una entrada en este Blog.


Fábrica la Hispano en Guadalajara, 1918


Talleres de la Fábrica La Hispano en Guadalajara, 1920

La concienciación social es la única vía posible para conseguir frenar este abandono y sólo a través de una correcta difusión de la importancia, significado y transcendencia para el desarrollo de la cuidad y sus habitantes, se podrá dar el valor que merecen. Este es uno de los fines de nuestro Proyecto y de otras tantas instituciones que se reunirán esta tarde para unir sus voces y darlas a conocer.

El acto tendrá lugar en la Cámara de Comercio de la capital alcarreña, C/Mayor 24, a las 19h30, coincidiendo con la clausura de la III Semana Aeronáutica de Guadalajara.

Más información en www.aviaciondigital.com

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viernes, 4 de diciembre de 2009

Salinas de Belinchón (Cuenca)


Estas salinas de ilustre abolengo son poseedoras de una larga historia que va desde la época romana hasta nuestros días. De los primeros explotadores se sabe por los restos arqueológicos encontrados en la zona y pueblos de alrededor, del resto, por los numerosos documentos que atestiguan como ha ido aumentando durante muchos siglos las arcas reales y arzobispales. Hoy, la empresa Salinas de Belinchón, explota y comercializa la solución acuosa conocida como salmuera, muy apreciada en diversos sectores industriales como el químico, textil o alimentario.


Salinas en plena actividad, 1823. Foto de http://www.salinasdebelinchon.com/

Desde que se iniciara la Reconquista Cristiana de la línea al sur del Tajo y se devolviera a la corona la comarca conquense donde se encuentra Belinchón, muchos han sido los monarcas que han negociado con estas tierras por la existencia de las salinas. La sal, muy valorada por aquel entonces, proporcionaba unos grandes beneficios a sus poseedores.

Ya el rey Alfonso VII, primer propietario de las salinas, hizo negocio con ellas. Hacia el año 1146 le dona al Arzobispo de Toledo la mitad de las salinas, con la condición de que se preocupara de repoblar esta zona fronteriza con los territorios aún en poder de los musulmanes. De esta forma, intentaba garantizar una mejor defensa de cara a un posible ataque por parte del enemigo musulmán. Eso sí, ya se encargó el Arzobispado de dejar muy claro en el primer Fuero de Belinchón (año 1171), a los potenciales vecinos, que la explotación de las salinas ya tenía dueño. Después de él, sus sucesores en el mandato y otros poderes señoriales hicieron de las tierras de Belinchón un lugar económicamente estratégico durante la Edad Media.


Escudo Real Borbónico, situado sobre puerta principal de la vivienda

Tanto las Relaciones Topográficas de los Pueblos de España encargadas por Felipe II en 1576, como en las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada en 1752 dan prueba de ello, con cantidades producidas y beneficios obtenidos.

Las salinas se alimentaban del agua de un pozo practicado junto al cauce del Arroyo de las Vegas que iba a desembocar al Tajo. Ésta se extraía por medio de norias de madera movidas por animales de tiro, o norias de sangre como se denominaban. Después el agua era vertida y conducida por los canales a los que llaman presones hasta las balsas distribuidoras que la repartían entre los vasos, en los que se aceleraba la concentración de la solución por medio de la evaporación.

La sal depositada se removía una vez por semana antes de que el agua se evaporara por completo, consiguiendo que no se endureciera en exceso. Esta operación era conocida como arrollar y consistía en empujar la sal hasta el borde de los vasos y amontonarla mediante un rodillo. Después se trasladaba al almacén, donde era molida y quedaba a la espera de su comercialización. El agua sobrante era recogida a través de unas acequias que la llevaban hasta el propio arroyo.


Almacén grande que dejó de funcionar hace 10 años

El proceso de obtención de la sal prácticamente no cambió durante siglos de funcionamiento, lo que fue mejorando a lo largo del tiempo fue la cantidad y calidad de las instalaciones necesarias para dar mayor rendimiento a la explotación salina hasta el siglo XIX. A partir de entonces, y debido al empobrecimiento del antiguo pozo salinero y al declive de la industria salinera de interior, la explotación se resintió de tal manera que ésta se suspendió en 1868.

En 1873, las salinas quedan adjudicadas por subasta al Marqués de Remisa. Con este cambio de propiedad comienzan las mejoras en la extracción con la habilitación de un nuevo pozo y en las demás instalaciones complementarias, así como en el manipulado y transporte del producto.

También construyó un balneario para que gente tan importante como la Reina Isabel de Borbón se pudiera beneficiar de las propiedades curativas del agua, como demuestran las cartas que ésta envío a los propietarios y que actualmente conservan sus descendientes. El balneario fue destruido durante la Guerra Civil, pero se conserva la publicidad de entonces, las bañeras que se utilizaban y lo más importante: las propiedades del agua, pues la composición química no ha variado a lo largo de todo este tiempo.


Bañeras del antiguo balneario

Al contrario de lo que ha sucedido con otras explotaciones salineras, los propietarios de la de Belinchón han sabido adaptarse a los nuevos tiempos y necesidades del mercado, salvándose del claro peligro de desaparición al que se ha visto sometida este tipo de industria.


Vista general de vasos e instalaciones

Desde este post queremos agradecer a Mª Ángeles y Manolo, el recibimiento y amabilidad con que nos trataron durante la visita. Así como el entusiasmo e ilusión que transmiten cuando hablan de estas históricas instalaciones, sentimientos que han hecho que hoy podamos disfrutar de este paisaje salinero y de su futuro esperanzador.

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miércoles, 25 de noviembre de 2009

Nave de Motores de Pacífico, un espacio vivo.

Desde talleres educativos, concursos, cuenta cuentos o gymkanas para los más pequeños hasta sala de exposiciones, entre otras actividades, se ponen en marcha cada día en la Nave de Motores de la Central de Pacífico. Enseñándonos como la recuperación de un espacio industrial consigue potenciar el desarrollo cultural además de dar a conocer, de forma amena y sencilla, la historia de la industria madrileña.

Desde su inauguración en marzo de 2008, como una de las sedes del Proyecto Andén 0, las 869 visitas que recibe mensualmente de media consolidan la magnífica rehabilitación, tanto del edificio como de la maquinaría, promovida por Metro y Ayuntamiento de Madrid.

Nave de Motores rehabilitada. Foto de www.esmadrid.com

Para conocer el por qué de la puesta en marcha de esta instalación hay que remontarse a la década de los años veinte del siglo pasado, cuando el sistema de distribución y producción de electricidad no podía garantizar aún a los consumidores una continuidad en el suministro. A esto había que añadir las constantes mermas en la tensión y la frecuencia con las que la corriente llegaba a sus destinatarios. El problema se agravaba en una ciudad como Madrid, en la que el suministro eléctrico se realizaba por medio de líneas de diferentes tensiones, según quien fuera la compañía generadora. Se necesitaba entonces realizar un acoplamiento a través de elementos transformadores, lo que ocasionaba una limitación de la potencia intercambiada.

Por aquel entonces, el suministro de energía eléctrica a la capital se efectuaba principalmente por dos grandes grupos productores: Hidroeléctrica Española y Unión Eléctrica Madrileña. El 98% de la potencia instalada para la primera y el 75% en el caso de Unión Eléctrica era de origen hidráulico, por lo que a los problemas mencionados anteriormente había que añadir la dependencia que existía con la climatología.

Vista del edificio donde se albergaba la maquinaria. Foto de www.forocoches.com/

Para solventar estas cuestiones la Compañía del Metropolitano de Alfonso XIII, como era conocido en aquellos años, puso en funcionamiento, a partir de 1924, una central térmica de reserva en Pacífico. En la nave de motores de la central se instalaron tres motores Diesel de 1475 HP cada uno de potencia.
 
Vista de los tres motores Diesel en funcionamiento. Foto de www.forocoches.com

Además de producir energía eléctrica, en la central de Pacífico se transformaba la corriente trifásica a 15 kV suministrada por las anteriores compañías, en corriente continua a 600 V necesaria para la tracción de los trenes. En la imagen siguiente se pueden ver estos transformadores.

Transformadores de corriente alterna rehabilitados. Foto de www.forocoches.com

Con el paso del tiempo y a medida que se fueron solucionando las insuficiencias del sistema eléctrico, la central térmica fue quedando obsoleta y dejó de funcionar en 1972, siendo definitivamente clausurada en 1987.

En la página web www.esmadrid.com/anden0/ se puede acceder a toda la información en cuanto a horarios y ubicación de los dos escenarios, Nave de Motores y Estación de Chamberí, del proyecto Anden 0.

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jueves, 19 de noviembre de 2009

Primera Rueda Hidráulica de la Ceca Segoviana

no de los mayores proyectos de rehabilitación de espacios industriales que se están llevando a cabo en la actualidad es el Proyecto Museístico de la Casa de la Moneda de Segovia. Su construcción fue encargada en 1583 por el Rey Felipe II ante la dificultad por parte de las ocho existentes, en ese momento, de amonedar el oro y la plata que llegaban de las Indias. En estas cecas se acuñaban las monedas a golpe de martillo dando lugar a una lenta y poco efectiva manufactura, además, no se conseguía una buena calidad del producto, lo que fomentaba la falsificación y el picaresco negocio del cercén. El sistema tradicional de acuñación provocaba que el borde fuera más ancho por un lado que por el otro de la moneda, posibilitando que fueran recortadas o cercenadas para quitar parte del valioso material.

El Rey Prudente, como era conocido Felipe II, mostró siempre un gran interés por las cuestiones técnicas e ingenieriles. Cuando su primo, el Archiduque Fernando de Austria, le puso en antecedentes sobre los avances tecnológicos en los nuevos ingenios de acuñación que se estaban produciendo en otros países, decidió incorporarlos inmediatamente en una nueva ceca que situó en el cauce del río Eresma a su paso por Segovia, y que sería conocida como el Real Ingenio de la Moneda. En 1584, salió de Alemania, el convoy industrial con técnicos y maquinaria más grande e importante jamás ocurrido hasta entonces.



Diferencias entre la moneda acuñada a golpe de martillo (arriba) y con laminación (abajo). Asociación Amigos de la Casa de la Moneda

La principal innovación consistía en el empleo de la fuerza hidráulica para accionar las máquinas laminadoras capaces de producir planchas de oro y plata de espesor uniforme, que pasaban posteriormente a las laminadoras de cilindros de acuñar que llevaban impresos el haz y el envés de la moneda. Los motores para poner en marcha esta maquinaria y la del resto de instalaciones complementarias de la ceca como martinete, fragua, herrería, etc., eran ruedas hidráulicas verticales de gran tamaño construidas en madera.

La construcción de las ruedas es un eje fundamental en la rehabilitación del conjunto y han sido dos investigadores, Jorge Soler y José Mª Izaga, los que han realizado el trabajo de análisis de la tecnología del siglo XVI y han llevado a cabo la construcción de un prototipo de la rueda hidráulica que movía el martillo pilón del martinete. El proyecto ha sido financiado por la Fundación Juanelo Turriano, dedicada a la promoción y coordinación del estudio de la historia de la técnica y la ciencia, prueba de ello es la explendida biblioteca que poseen en su sede.


Rueda en construcción. Cortesía de Jorge Soler

La rueda está fabricada en madera y tiene un diámetro de 2,2 m. Dentro de las existentes en la Ceca era de tamaño medio pues las que movían las laminadoras de cilindros llegaban a alcanzar los 3,75 m de diámetro. El próximo lunes 23 de noviembre, a las 11h30, en el Patio de la Casa Andrés Laguna (Segovia) tendrá lugar la rueda de prensa y posterior apertura de la exposición "Las Ruedas Hidráulicas del Real Ingenio de la Moneda", donde se podrá contemplar esta primera rueda experimental.



Cartel Exposición

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miércoles, 11 de noviembre de 2009

La tradición hidráulica de Bolarque (Guadalajara)

Bolarque antes de ser el lugar donde se construyera la central hidroeléctrica que lleva su nombre, fue durante siglos el emplazamiento de molinos molturadores de cereales, pues tanto esta zona como los alrededores han contado con una larga tradición hidráulica debido al privilegiado entorno donde se encuentran. Concretamente, donde hoy se levantan las instalaciones de la central existía desde la Edad Media un molino harinero, cuya primera referencia escrita data de la época de la reconquista cristiana, en concreto de 1190. Se trata de una carta-fuero que el Rey Alfonso VIII dio a los pobladores de Zorita, término al que pertenece Bolarque, en la que se asignaba su propiedad a la Orden Militar de Calatrava.


Restos del molino harinero

El Molino vuelve a ser mencionado en 1410 con motivo de un pleito sobre su propiedad entre los dueños impuestos, la Orden Militar, y el Concejo de Almonacid de Zorita. El Rey Juan II de Castilla, padre de Isabel, que luego fue la Católica, sentenció finalmente la disputa asignando la propiedad al Concejo. En manos del pueblo permaneció hasta la desamortización de Madoz a finales del siglo XIX. El Molino siguió en funcionamiento hasta que en 1907 fue absorbido por la construcción de la presa y, por tanto, por el nuevo uso que se le daría a partir de entonces a las aguas del Tajo.

Desde 2008 se están realizando labores de investigación para la recuperación histórica del Molino, que han desembocado en la organización de la Exposición "El Molino de Bolarque: historia de una tradición hidráulica en el alto Tajo, siglos XII-XIX" por parte del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. La muestra está expuesta actualmente en Toledo y posteriormente se llevará a Almonacid de Zorita. Toda la información sobre horarios y fechas se puede consultar en el siguente enlace

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viernes, 30 de octubre de 2009

La Libélula Española de Federico Cantero Villamil

Volvemos a resaltar con esta entrada la figura del ingeniero D. Federico Cantero Villamil porque, además de su incalculable aportación al aprovechamiento hidráulico de los ríos Duero, Esla y Duratón y los avances que consiguió en la generación y distribución de energía eléctrica, su pasión por la aviación le llevaría a ser el inventor del primer helicóptero español, la Libélula Española, y a contribuir con 33 patentes a la evolución de la aeronáutica. Hechos que por sí solos le hacen merecedor de ocupar un destacadísimo lugar en la historia de la aviación española, y que le podrían haber elevado aún más si un trágico suceso de nuestra historia no se hubiera interpuesto en su camino.

En julio de 1936 ya tenía el prototipo listo para iniciar los ensayos de vuelo, pero el estallido de la Guerra Civil provocó que las pruebas se paralizaran, para cuando ésta finalizó la falta de materiales y el aislamiento internacional que sufriría España supusieron un importante freno al trabajo de Cantero Villamil.


La Libélula Española, Madrid 1940. Obtenida del libro "Federico Cantero Villamil, Crónica de una voluntad" de Federico Suárez Caballero

Mientras en España se sufría, al otro lado del Atlántico el ingeniero de origen ucraniano, Ígor Sikorsky, daba a conocer en 1939 el que se conocería a partir de entonces como el primer helicóptero monorrotor, el VS 300, adelantando a nuestra “Libélula”. En el número 52 de la revista Aviador, págs. 46-49, aparece un completo artículo sobre los avatares e historia de este ingenio, porque si los acontecimientos bélicos jugaron en contra de su puesta en marcha, su final no es menos desolador. El artículo está firmado por uno de sus nietos, Fernando Díaz de Aguilar Cantero.

Quiero agradecer a Isabel Díaz de Aguilar Cantero toda la información que nos ha aportado y resaltar su actitud, llena de entusiasmo pero rigurosa, con la que acomete todas las acciones que está llevando a cabo junto con su familia, para recuperar la vida y obra de D. Federico.

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jueves, 22 de octubre de 2009

Exposición "Imágenes de Bolarque, 1907-1941"

El COIIM, dentro de las actividades organizadas para la Semana de la Ciencia 2009, presenta esta exposición compuesta por 350 fotografías comentadas y organizadas cronológica y temáticamente en 21 paneles. La muestra invita al espectador a recorrer la historia de este centenario salto de agua a través de reproducciones de las placas originales obtenidas durante la construcción y los años posteriores a 1941 con diversos planos correspondientes a los proyectos originarios de la presa de 21 m de altura, cuyo aspecto era diferente al actual, porque fue reformada y recrecida 10 m en la década de 1950.

Las fotos estarán expuestas desde el 11 al 19 de noviembre de 2009 en la sede central del  Colegio Oficial de Ingenieros Industriales en C/Hernán Cortes, 13 Madrid
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 Maderada durante la construcción, 1909. Propiedad Gas Natural Unión Fenosa

Este aprovechamiento hidráulico, situado en el término municipal de Almonacid de Zorita (Guadalajara), toma su nombre del lugar de su emplazamiento en el río Tajo en su confluencia con el Guadiela. Su puesta en funcionamiento fue una verdadera solución al abastecimiento de energía eléctrica a Madrid, ésta era transportada por medio de una línea de 70 km de longitud a la tensión de 50 kV, la cual todavía existe.

La exposición surge del acuerdo firmado en 2008 por el Ayuntamiento de Almonacid de Zorita y la empresa Gas Natural-Unión Fenosa, en aquel momento Unión Fenosa, para acometer un programa de recuperación patrimonial. Un equipo de trabajo del Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, dirigido por el Dr. Francisco Fernández Izquierdo ha realizado el trabajo de documentación y preservación de las fotografías que ahora se exponen en el COIIM.      
                            

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martes, 20 de octubre de 2009

Chimeneas Industriales en Madrid

El escritor y periodista Rafael Fraguas pone de manifiesto el abandono al que se ven sometidas las antiguas chimeneas que aún quedan en pie en la capital, a través de su nostálgico y realista artículo "Mástiles acosados por el olvido", que hoy publica el diario El País.

El Horno de San Blás, foto publicada en El País, 20-19-09

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jueves, 15 de octubre de 2009

Fábrica de Harinas de Manzanares (Ciudad Real)

En mayo de 1881 D. Francisco Ayala y Mira adquiere el solar donde, a finales de esa década, pondría en marcha la que llegó a ser la tercera fábrica harinera de España por su capacidad. Unos años después, en 1906, D. Manuel Juan López, ciudadrealeño como Ayala y Mira, entra a formar parte como propietario de la factoría. La visión emprendedora de estos dos hombres convirtieron a esta factoría en el impulsor económico de la ciudad, empleando a 170 personas entre molineros, transportadores, carpinteros, tejedores, mecánicos, panaderos y oficinas, etc., que se distribuían entre dos turnos y que llegaron a molturar 60 toneladas de cereal al día.

A pesar de su capacidad e importancia, no fue indemne a la crisis que sufrió el sector harinero español en la década de los sesenta, debido al exceso de capacidad molturadora existente en toda España, fruto de la proliferación de las fábricas harineras que tuvo lugar a finales del siglo XIX y principios del XX en núcleos de población de cierta relevancia y cercanos a importantes mercados del cereal. A esta causa, hay que unir el aumento de las rentas medias de los españoles que, tras la recuperación económica vivida después de la posguerra, implicó un descenso en el consumo del pan y, también otro posible motivo, reside en el proceso de emigración a grandes núcleos urbanos que empezó a notarse en esos años.

Hoy toda la maquinaria, revolucionaria en su tiempo, ha desaparecido y hace aún más desoladora la visión del imponente edificio de más de 3.000 metros cuadrados de superficie, que día a día sufre las consecuencias del total abandono. A pesar de haber sido incluido en el Catálogo de Bienes y Ámbitos de Protección del Plan de Ordenación Municipal de Manzanares y en la ‘Lista Roja del Patrimonio’ de la Asociación Hispania Nostra, se encuentra en un proceso de deterioro que si no se remedia pronto acabará corriendo la misma suerte que la maquinaria que albergaba.

Menos mal que hay iniciativas que devuelven la esperanza y ponen más énfasis, aún, en la necesidad de proteger y conservar nuestras señas de identidad. La firma de ropa Pull and Bear ha elegido el antiguo edificio como escenario para grabar la campaña publicitaria de su nueva colección de ropa.

WikipediaPatrimonio Industrial Harinero http://www.manzanares.es/Web Hispania Nostra http://www.miciudadreal.es/Blog Crónicas del Manzanares Web Pull and Bear - Artículo 'La Industria Harinera en la Provincia de León durante el Franquismo' de Javier Revilla Casado

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lunes, 5 de octubre de 2009

El Porvenir de Zamora

Con este nombre tan prometedor se constituyó, el 18 de junio de 1899, la Sociedad que construyó y explotó el Salto de San Román. El fundador fue Federico Cantero Villamil que, como bien conocedor del aprovechamiento hidráulico para producir energía, se dio cuenta enseguida de las posibilidades que ofrecía el río Duero y sus principales afluentes.
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Algo de prometedor tenía el nombre ya que la empresa fue pionera en la actividad industrial de Zamora y, además, el Salto de San Román fue el origen de una serie de saltos de agua emprendidos a lo largo de los cauces del Esla y el Duero durante todo el siglo XX que, según pasaron los años, aumentaron en altura y complejidad técnica.
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En el novedoso proyecto, Cantero Villamil utilizó un meandro del Duero a su paso por el término municipal de San Román de los Infantes, a pocos kilómetros de Zamora, para la construcción de una presa, de 5 metros de altura, que conseguía desviar el caudal del río a través de un túnel que posteriormente lo devolvía otra vez a su cauce, pero logrando un desnivel de 14 metros. El Salto consiguió con esa altura producir la energía eléctrica necesaria para abastecer a Zamora, Salamanca y posteriormente a Valladolid, que se dotarían de alumbrado público eléctrico en los primeros años del siglo XX, así como a los pueblos de sus comarcas.
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Obras en la presa - Asociación Ferroviaria Zamorana

En enero de 1903 se inauguraron los dos primeros grupos con turbinas de 600 CV y alternadores de 400 KVA, en 1906 ya se exportaba la energía a Salmanca. En 1907 se instalan 5 grupos nuevos con turbinas de 1.000 CV y alternador de 900 KVA, y un año después ya se abastecía a Valladolid, la empresa encargada de la distribución fue Electra Popular Vallisoletana.

Construcción del azud - Exposición Luces del Duero 1900-1970

La Empresa fue un hito de modernidad en muchos sentidos: por el tipo de energía que explotaba, por el novedoso diseño técnico y porque constituía un poderoso llamamiento a explotar el enorme potencial hidroeléctrico del Duero en su curso fronterizo con el país vecino. De eso se debieron de dar cuenta varios ingenieros industriales y de caminos, que siguiendo las indicaciones de Cantero, comenzaron en 1918 la conquista hidroeléctrica del río Duero a través de la Sociedad Hispano Portuguesa de Transportes Eléctricos con capital del Banco de Bilbao.

El Porvenir de Zamora resistió como sociedad independiente a pesar de las propuestas realizadas por ésta última y otras grandes compañías eléctricas, hasta 1951, cuatro años después de la muerte de su fundador e impulsor, cuando Iberduero adquirió el viejo Salto zamorano.

El Adelantado de Indiana - Asociación Ferroviaria Zamorana - Exposición Luces del Duero 1900-1970

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jueves, 24 de septiembre de 2009

La Hispano de Guadalajara

'La Hispano, Fábrica Nacional de Automóviles y Material de Guerra' fue la denominación de la sede y fábrica que La Hispano Suiza instaló en Guadalajara a raíz de la petición que Alfonso XIII, usuario incondicional de sus vehículos, hizo a D. Damián Mateu, cofundador de la firma junto con D. Francisco Seix, para garantizar el suministro de coches, camiones y motores de aviación al ejército español. La petición no se hizo esperar mucho y en 1917 se inauguraron las instalaciones alcarreñas, que actuaron siempre con independencia de la casa matriz, tanto que en los vehículos que salieron de sus instalaciones no llevaban la bandera suiza.

La Hispano de Guadalajara fabricó algunos automóviles conocidos como modelo 'Guadalajara' y sobre todo, camiones para finalidades castrenses, destinadas al servicio del Ejército Español en África, y también para servicios civiles. Durante ese periodo también se produjeron algunos vehículos acorazados de combate y se creó además una sección independiente destinada a la construcción aeronáutica, la Hispano Aircraft, que llegó a contar con aeródromo propio.

Vehículo propiedad del ejército

El 17 de febrero de 1931 el Consejo de Administración de la Hispano Suiza formaliza el acuerdo de venta de la empresa automovilística de Guadalajara a favor de la Fábrica Nacional de Automóviles. La FNA estaba relacionada con la FIAT, y ésta sería la destinataria final del paquete de acciones. Esta transacción estuvo referida siempre a la sección de automóviles, pues se excluyeron los talleres de aeronáutica que siguieron bajo el control de Hispano Suiza. Sin embargo, las desavenencias políticas que se estaban produciendo en nuestro país y las trabas burocráticas para la importación de materiales fueron los causantes de que tan sólo salieran de Guadalajara 300 vehículos de uno de los dos modelos que se tenía pensado fabricar, el FIAT 514. En 1935, la Hispano Suiza vuelve a adquirir la fábrica de Guadalajara para ampliar su sección aeronáutica, poniéndose punto y final al proyecto de la factoría italiana.

El aislamiento internacional y la práctica imposibilidad para obtener suministros, consecuencia de la Guerra Civil, hicieron muy difícil el reinicio de la actividad industrial tras ésta y provocaron el desmantelamiento definitivo de las instalaciones en 1939, tras el traslado de la maquinaria a Alicante.

El Ayuntamiento de Guadalajara ha mostrado interés por recuperar la antigua fábrica y convertirla en un museo. Sin embargo, la intención, que cuenta con muchas trabas burocráticas, es por ahora más un deseo que una realidad. De hecho ésta es la imagen actual que ofrece la que un día fue una empresa pionera en nuestro país.

www.lahispano-suiza.com - wikipedia

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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Perfumería Gal de Madrid

Hace 5 años que Perfumerías Gal, hoy propiedad del Grupo Puig, abandonó el emblemático edificio situado en Alcalá de Henares y se trasladó a un polígono industrial situado a las afueras del municipio.

Gracias a un convenio firmado por la dirección de la empresa y el Ayuntamiento Alcalíno en 2001, aún podemos contemplar el edificio principal que se decidió conservar como parte de un proyecto museítico y de promoción turística. El resto de instalaciones fueron demolidas de acuerdo a un plan de desarrollo urbanístico después de recalificarse los terrenos donde se ubicaban.

La empresa Gal ha sido una de las industrias más antiguas, mejor asentadas y de las primeras que contribuyeron al arranque del sector industrial madrileño. Los más de 100 años de historia con los que cuenta nos remontan a 1887 cuando el que fue su fundador, Salvador Echeandía Gal, montó una droguería en la calle Arenal de Madrid, donde comenzó la venta de perfumes. En 1898, Salvador y su hermano Eusebio Echeandía comenzaron a fabricar una loción alcohólica, que llegó a ser muy conocida, a base de petróleo y esencias cítricas para evitar la caída de pelo, Petróleo Gal, y al poco tiempo ya fabricaban colonias, polvos cosméticos y jabón perfumado, lo que le obligó a trasladarse a la calle Ferraz donde quedó instalada la primera fábrica de la empresa. En 1901 con el aumento de las ventas, Gal empieza la fabricación en serie y aumenta su capital constituyéndose la Sociedad Anónima.

Pronto la fábrica quedó pequeña y en 1915 se inauguraron las instalaciones de Moncloa, el conjunto contaba con depósitos, laboratorios, oficinas, viviendas, archivo y talleres, donde se realizaba todo el proceso de fabricación, desde la mezcla de productos hasta el empaquetado, impresión de folletos, envoltorios, frasquerías, etc. Por su diseño y construcción fue ésta una fábrica modélica que mereció en 1915 un premio extraordinario del Ayuntamiento de Madrid.

Aunque parcialmente destruida, sobrevivió a la Guerra Civil y volvió a alcanzar el nivel de producción anterior, principalmente debido a la apuesta de su fundador por la publicidad para la promoción de sus productos.

En 1963 Gal traslada su producción a Alcalá de Henares y las instalaciones de Moncloa son destruidas para la construcción de viviendas y locales comerciales. Menos mal que la historia no se ha reproducido totalmente.

Hemeroteca ABC – Gaceta Nuestra Historia del Casino de Madrid - Arqueología Industrial y memoria del trabajo: el patrimonio industrial del sudeste madrileño,1905-1950 - http://urbancidades.wordpress.comhttp://revistamundografico.blogspot.com/

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viernes, 11 de septiembre de 2009

Los Principes de Asturias y el Patrimonio Industrial

El Molino de Viento 'Burleta' situado en la Sierra de los Molinos de Campo de Criptana ha sido el escenario perfecto para mostrar a los Principes de Asturias el valor de la conservación de nuestro Patrimonio Industrial.

Las aspas de su caperuza se movieron ayer para poner en marcha la maquinaria original del siglo XVI y mostrar cómo se realizaba la molienda del cereal hasta bien entrado los años 5o.

La visita de los Principes servirá de impulso al turismo de la localidad manchega y esperemos que sirva también para potenciar iniciativas de restauración y promoción del Patrimonio Industrial.

Foto: Diario la Comarca de Puertollano

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viernes, 4 de septiembre de 2009

Fábricas de Resinas "La Cándida" de Mazarete (Guadalajara)

A pesar de la capacidad productiva de los extensos pinares que recorren nuestra geografía, la industria resinera seguía estancada a finales del siglo XIX, especialmente debido a la competencia de los productos franceses (aguarrás y colofonia) que pagaban unos mínimos derechos arancelarios a España y, aunque en menor medida, debido también a que la extracción y procesamiento de la resina se seguían realizando de forma artesanal y con muchas deficiencias técnicas. Ante este panorama, el ingeniero gijonés D. Calixto Rodríguez ideó un proyecto para reunir a todos los resineros españoles, de forma que les permitiera luchar contra la competencia exterior y solucionar los problemas ocasionados entre ellos en su lucha por hacerse con el mercado interior. Tras varios intentos, consiguió crear en 1888 una sociedad mercantil en forma de sindicato que acabó convirtiéndose años después en La Unión Resinera Española, de la que fue su director gerente hasta 1908.

Al frente de esta Sociedad modernizó las instalaciones de los socios, mejorando y actualizando los sistemas de producción, consiguiendo abaratar los precios y abriendo el mercado exterior, de modo que los productos de la Sociedad llegaron a tener gran prestigio. Se pasó en pocos años de unos 2.500.000 pinos rodenos o resineros a los cerca de 13.000.000 que se llegaron a aprovechar a principios del siglo XX, puesto que uno de los objetivos fundamentales fue la ampliación del patrimonio forestal, como también lo fue del propio Calixto que contribuyó a la misma con dos propiedades, “La Cándida” en Mazarete y “La Avellaneda” en Anquela del Ducado.
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La fábrica de Mazarete fue un importante núcleo industrial y llegó a emplear alrededor de 1.000 obreros. Fue fundada en 1883 y el ingeniero la denominó “La Cándida” en honor a su madre. Contaba con la más avanzada tecnología de la época, separando los componentes de la miera (aguarrás y colofonia) por destilación por arrastre de vapor. Consiguió, a partir de la miera que se recogía por el método Hugues o tradicional de los pinares que compró al Ducado de Medinacelli en 1904, que sus resinas de primera, segunda y tercera, sus breas clara y negra, y la esencia de trementina fueran de excelente calidad.

La primera producción que consiguió la fábrica, según datos obtenidos de un artículo publicado en La Vanguardia el día 3 de marzo de 1889, fue de 19.700 Kg de aguarrás o esencia de trementina y 85.000 Kg de colofonias, a partir de la recogida de 120.000 Kg de miera. El artículo apunta además que la producción fue escasa debido a que la operación de resinar empezó en junio, es decir, con dos meses de retraso, y también había sido escaso el tanto por ciento de esencia de trementina por haber estado la miera almacenada algún tiempo, lo que produjo pérdida de principios esenciales. Encontramos también un cuadro resumen con las producciones del primer quinquenio de funcionamiento de la fábrica y los precios de los productos obtenidos.
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Los mercados principales de “La Cándida” fueron Barcelona, Madrid, Sevilla y Zaragoza. La fábrica junto con los pinares fueron vendidos por su dueño a L.U.R.E. en 1909, tras la salida de éste de la Sociedad. A partir de la década de los sesenta la actividad resinera en nuestro país se vio amenazada por el desarrollo tecnológico y la creciente competencia internacional, experimentando la extracción y procesado de la resina en España un progresivo declive, hasta la práctica extinción. El retroceso en la producción estuvo acompañado por un continuado incremento en los costes y caída relativa de los precios, disminuyendo la rentabilidad de numerosas instalaciones, como la de la fábrica de Mazarete que finalmente cerró sus puertas en 1976. Hoy, lamentablemente, sólo unas ruinas recuerdan su pasado esplendor.

Queremos agradecer a José Enrique Villarino los comentarios y sugerencias, fue él quien nos puso en antecedentes sobre esta industria y quien nos ha facilitado abundante información.

La Unión Resinera Española (1936-1986), Rafael Uriarte - D. Calixo Rodriguez García. Fundador L.U.R.E. y Diputado a Cortes por Molina, Anontio Berlanga - Hemeroteca La Vanguardia - www.turismocastillalamancha.com

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viernes, 31 de julio de 2009

Molinos de Viento de Campo de Criptana

Si la Mancha se caracteriza por un edificio emblemático asociado a su cultura, ese es El Molino de Viento. Los molinos, sin embargo forman parte de la eclosión de ingenios que se desarrollaron durante los siglos XV, XVI, XVII y que fueron determinantes para el progreso tecnológico de Europa. Su función era la de moler el grano de cereal para convertirlo en harina, por lo que han estado directamente relacionado con la industria a lo largo de siglos.
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En Campo de Criptana existieron treinta y cuatro molinos, según el Catastro del Marqués de la Ensenada del año 1752, tantos como la suma de los existentes en las demás poblaciones del resto de provincias manchegas. Actualmente se conservan diez de estos molinos, tres de ellos han sido declarados Bien de Interés Cultural, "Burleta", "Infanto" y "Sardinero", por conservar la maquinaría original del siglo XVI.
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Los molinos de viento, a diferencia de los hidráulicos, que generalmente se asentaban en los valles por donde discurría el agua, se localizaron en zonas áridas con escasez de corrientes fluviales, por ello en España son característicos de la mitad sur peninsular. Los más numerosos son los de torre en los que tan solo gira la caperuza y se necesitaba menos madera para su construcción.
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Se trata de construcciones hechas de piedra y enlucidas con mortero de cal y arena, con unas dimensiones totales de once metros de altura por cinco de diámetro. Sobre la torre se colocaba la cubierta cónica construida en un principio de paja, luego de madera y posteriormente de zinc, del mismo diámetro que la torre sobre la que podía girar mediante un carril de madera de encina muy dura.
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El molino se componía de tres plantas, el silo o planta baja donde se almacenaba el grano y los utensilios del molinero, la camareta es la estancia media donde se efectuaba la limpieza del grano y donde se guardaban los lienzos de las aspas y el moledero, conocido también por habitación de la piedra, donde se alojaba la maquinaría y se ubicaban los ventanillos. Se trataban de doce ventanas pequeñas orientadas en función de cada viento y desde las cuales el molinero conocía la dirección del viento dominante para orientar las aspas. Para esta operación el molinero usaba un torno portátil "borriquillo" que unido a un largo mástil "palo de gobierno" servían para mover la caperuza.
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Una vez las aspas en movimiento, su movimiento de giro vertical era transmitido al eje al que estaban sujetas y se transformaba en horizontal a través del engranaje que realiza la rueda de madera de mayor tamaño, rueda catalina, con la de menor tamaño, llamada linterna, pasando directamente a la piedra que se movía solidaria a ésta última. El movimiento de la piedra superior sobre la inferior fija es el que tritura los granos de trigo, cebada o los "titos" con los que se elaboran las famosas gachas manchegas.
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El Ayuntamiento de Campo de Criptana lleva a cabo un Plan Especial de Protección de la Sierra de los Molinos y de su entorno, que vela por la conservación y el mantenimiento del aspecto original de los molinos. Ubicado en la misma Sierra se encuentra el Centro de Iniciativas Turísticas, desde donde se cuida y orienta al turista para que conozca en profundidad el patrimonio de todo el municipio.

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jueves, 30 de julio de 2009

Revista COIIM Número 42

El Número 42 de la Revista COIIM está dedicado al Patrimonio Industrial con un editorial y un amplio artículo sobre la Industria Textil de Béjar, en el que se hace un recorrido por su historia, el significado que ha tenido para la ciudad y sus habitantes, la evolución tecnológica y su rico legado.

Pinchar en la imagen para descargarla.

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jueves, 23 de julio de 2009

La Azuda de la Montaña (Aranjuez)

El Tajo y su afluente el Jarama han marcado la historia de Aranjuez, ambos ríos recorren su término municipal y sus aguas han servido para regar a través de sistemas de canales, caces y acequias las históricas huertas de Aranjuez.
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Imagen tomada de la Reproducción en facsímil, por Doce Calles en 1987, del libro 'Albúm-Guía del Real Sitio de Aranjuez'

A finales del siglo XVIII, con el objetivo de ampliar la zona de regadío por encima de la cota del canal denominado el 'Caz del Embocador' se construyó una obra de ingeniería hidráulica que se conoció como 'La Azuda y el Acueducto de la Montaña'. Se trababa de una rueda de madera de 12 metros de diámetro, compuesta por 12 radios y cuatro paletas entre cada radio. Era movida por la propia corriente del canal y elevaba, a través de sus canjilones, el agua hasta el acueducto construido en ladrillo para poder regar los terrenos ubicados en la denominada finca 'La Montaña' de ahí el nombre de la obra de regadío.

Con el paso del tiempo y debido a su uso, algunos de sus elementos fueron siendo reemplazados por piezas metálicas, hasta que en 1844 la noria totalmente deteriorada pasó a ser sustituida por otra de dimensiones similares pero fabricada en hierro. La azuda dejó de funcionar definitivamente en 1927 cuando se instaló el riego a motor.

Estos datos provienen de un estudio realizado por profesores e investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid como parte del proyecto de rehabilitación de esta obra de ingeniería, de la que actualmente solo quedan ruinas. Con la rehabilitación se pretende estrechar lazos entre el entorno y los visitantes para acercarles la historia de este municipio madrileño.

Revista Municipal de Aranjuez, julio 2009

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martes, 12 de mayo de 2009

Antigua Elevadora de Aguas (Soria)

En esta antigua instalación, que ha sido rehabilitada como Mueso del Agua para proteger mediante nuevos usos el Patrimonio Industrial, guardaba en su interior la maquinaría que hizo posible, a principios del siglo XX, abastecer de agua a toda la ciudad de Soria mediante el bombeo desde el río Duero.
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La población soriana venía solicitando el abastecimiento de agua desde mediados del siglo XIX y fueron varios los estudios que se realizaron para conseguir este fin, hasta que por fin el Ingeniero Industrial D. Manuel Garbayo llevó a cabo el proyecto que lo conseguiría a principios del siglo pasado. De hecho la Memoria Descriptiva de este trabajo fue publicada durante los meses de julio a octubre de 1900 en el diario soriano El Noticiero de Soria, dando a conocer a todos la viabilidad del mismo.

Para el diseño y cálculo de maquinaría consideró que la cantidad de agua necesaria para la población debía ser de 50 litros por día y persona, basándose en las cantidades consumidas por otras ciudades, como Madrid:

Así como el de otras ciudades importantes a principios del siglo XX:

La turbina proyectada fue de las denominadas de admisión parcial sistema Fontaine y dos bombas de pistón sumergido con las siguientes potencias:

También se tuvieron en cuenta el diseño de los depósitos de agua para garantizar el suministro, construyéndose dos depósitos de 500 métro cúbicos cada uno, red de tuberías, bocas de riego e incendios, desagües, fuentes para la vecindad y fuentes monumentales. El presupuesto total de elevación de las aguas ascendió a 89.191 pesetas.

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lunes, 11 de mayo de 2009

Ruta de las Fábricas Textiles de Béjar (Salamanca)

Como homenaje y forma de promocionar el importante Patrimonio Industrial de Béjar se ha construido, siguiendo el curso del río Cuerpo de Hombre, este paseo denominado "Ruta de las Fábricas Textiles", que nos permite revivir el explendor que la industria textil bejarana mantuvo hasta finales del siglo XX. Hoy la mayoría de la fábricas se encuentran abandonadas pero sus impresionantes figuras nos recuerdan la historia y los procesos de producción que en ellas se desarrollaron, además de constituir las señas de identidad económicas, sociales y culturales de todos los bejaranos. Las siguientes imágenes son una pequeña muestra de los testimonios de este pasado industrial que se pueden contemplar a lo largo del recorrido.
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En la imagen anterior se puede ver el edificio que fundó en los años 50 el industrial catalán D. Serafín Gilart Fité, dedicada a la tintura de materias textiles y que en la actualidad se ha rehabilitado para albergar el Museo Textil.

La imponente chimenea de 52 metros de la siguiente figura es la salida de humos de la fábrica conocida por La Noriega, La Illana o García y Cascón, según se fueron sucediendo sus respectivos propietarios. Éstos últimos adquieron la instalación en 1916 y tras la compra de más propiedades llegaron a formar un gran complejo industrial que contaba a medidados del siglo pasado con más de 1.600 trabajadores.

Nuestro guía de lujo en la visita fue el Profesor y Doctor de Ingeniería Textil de la E.T.S. de Ingenieros Industriales de Béjar (Universidad de Salamanca), D. Javier R. Sánchez, que nos ofreció su tiempo y conocimiento de la industria textil para explicarnos la historia y propósito de cada una de las fábricas del recorrido. Para ver un pequeño detalle de lo que podéis encontrar si visitáis Béjar os invitamos a que os descarguéis el siguiente tríptico.

Ver tríptico informativo

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lunes, 4 de mayo de 2009

Martinete de Navafría (Segovia)

A mediados del siglo XIX la familia Abán se instaló en Navafría y construyó este obrador de cobre con su correspondiente martinete, que gracias al empeño de sus descendientes por conservarlo hasta nuestros días podemos visitarlo y tranportarnos a una época todavía anterior, ya que estas obras de ingeniería fueron introducidas en España durante el siglo XVII procedente del centro de Europa, con la función de fabricar utensilios de cobre para uso doméstico.

La fuente de energía utilizada era el agua procedente del río Cega, que era conducida y acumulada en una balsa anexa a la pared del edificio y al nivel del alero del tejado.

A través de unos conductos creados en su base se alimentaba por un lado, la gran rueda hidráulica de madera y por otro, el sistema hidráulico llamado trompa ingeniado para insuflar el aire necesario para elevar la temperatura y fundir el cobre en el crisol. Estos conductos estaban provistos de unos tapones que eran manejados desde el interior del edificio a través de unos sencillos tiradores, y mediante ellos se regulaba la cantidad de agua que daba velocidad a la rueda y caudal de aire a la trompa.
Como puede verse en la imagen, la rueda hidráulica de 3 metros de diámetro es solidaria al eje fabricado en madera de pino con una longitud próxima a los 7 metros, en cuyo extremo opuesto se dispusieron 5 levas que al moverse junto con la rueda y el eje golpean el mango del martillo de 180 Kg y proporcionan el moviento horizontal del mismo.
El cobre una vez fundido en el obrador es vertido en moldes con forma de cuenco previamente preparados, una vez enfriado en ellos se colocaba entre el yunque y el martillo y comenzaba el proceso de batido. En el siguiete video se puede ver cómo con los repetidos golpes que se iban sucediendo, el cobre iba adelgazando y se iba estirando, de modo que la pared de la lámina se hacía cada vez más fina. Para evitar que ésta se rompiera se disponían varios calderos unos encima de otros y se batían a todos a la vez.

video

http://www.martinetedenavafria.com/

http://www.patrimonioindustrialensegovia.blogspot.com/

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jueves, 30 de abril de 2009

Pozo de Nieve de Campo de Criptana (Ciudad Real)

Conocido como Pozo de Nieve del Cristo de Villajos, esta construcción estuvo dedicada al almacenamiento y conservación del hielo para su posterior distribución y venta. Ha sido restaurada y abierta al público como museo para dar a conocer su función como origen de la industria del frío.

El consumo de nieve en Europa se generalizó desde mediados del siglo XVI cuando dejó de ser un artículo de lujo y se convirtió en un producto cotidiano, gracias al desarrollo de técnicas eficaces de almacenamiento masivo y conservación en pozos como éste, cuya primera mención documental se debe al Catrasto de Ensenada de 1752.

Coincidiendo con la aparición, a finales del siglo XIX, de las primeras fábricas eléctricas de hielo estas construcciones dejaron de funcionar y se conviertieron en escombreras, desapareciendo en poco años.

Tiene planta circular y está excavado en la roca, sus paredes están revestidas de mampostería caliza enlucida con mortero de cal y arena para conseguir mejor aislamiento térmico y tiene una capacidad próxima a los 230 metros cúbicos.

Su fondo presenta catorce canales radiales que convergen en un pozo de decantación excéntrico dotado de un pequeño desagüe para evacuar las aguas generadas por el deshielo de la carga. Para garantizar mayor aislamiento, el pozo tenía una bóveda que favorecía que el aire caliente se acumulará en ella y por tanto, permaneciera alejado de la carga.

Desde el Centro de Información Turística, situado en la Sierra de los Molinos de Campo de Criptana se organizan visitas guiadas y se puede obtener más información sobre este proceso de producción de hielo que requería un elevado grado de organización y de recursos, que iban desde las labores de limpieza y preparación del pozo y su entorno, pasando por la recogida del hielo y nieve acumulados, hasta su posterior almacenamiento, conservación y distribución.

El trabajo en el interior del pozo era duro y peligroso, pues una vez que los peones recogían la nieve con palas y azadones y la transportaban al interior del pozo, sobre el que previamente se había colocado un entramado de maderas, ramas y paja que evitaban el contacto directo del hielo con el suelo y proporcionaban una cámara aislante de aire que dejaba libre los canales de drenaje, tenían que humedecerla y compactarla para favorecer la conservación, además iban colocando encima de cada placa de unos 50 cm de espesor una capa de paja que hacía la función de aislante con la siguiente y ayudaba en la posterior tarea de cortar en bloques o 'panes' para su extracción y venta. Todo ello se realizaba en invierno, sin luz y a muy bajas temperaturas.

http://www.campodecriptana.info/

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